La exposición muestra 150 artículos de la rusa imperial y que son parte de una de las colecciones privadas más grandes e importantes sobre el imperio ruso que hay en América Latina y algunas piezas que se muestra en la exposición nunca habían sido presentadas en público.
Una de la piezas más llamativas de la exposición es el “Huevo del Invierno Azul” obra de Fabergé, quien fuera joyero de la corte imperial rusa y valuado en varios millones de dolares y que seguro cautivara a más de alguno por sus detalles.
La exposición está conformada de documentos imperiales, broches, cigarreras, alhajeros, mancuernillas, portarretratos, cajas de presentación imperial y huevos de pascua. La mayoría de estos objetos fueron creados para la Familia Imperial Romanov.
Un huevo cubierto de oro, la almohada de la Gran Duquesa Anastasia que conoció los sueños de la realeza zarista, un vestido tinto en sangre que data del despertar de la Revolución Rusa, entre otras piezas del mundo de encajes y oropel en que vivió el zar Nicolás II.
Esta pequeña exposición está llena de objetos de gran valor histórico y, como éste, cada uno tiene una historia fascinante además de un valor económico incalculable. Cada uno refleja el oropel del mundo que se crearon los zares, cuyo contraste con la miseria del pueblo ruso colisionó hasta fusionarse para escribir la convulsionada historia de un país.
Algunas se podrán admirar piezas que datan de la época del Medioevo y el mágico esplendor de los zares, algunos considerados tesoros de la historia de ese país y que fueron heredadas por Charles Rockefeller a Freddy Novelo, yucateco, de 49 años de edad. Títulos nobiliarios que entregó Catalina La Grande, documentos conmemorativos de la coronación y proclamación del zar Alejandro III, así como el portarretratos Imperial Gran Duquesa Anastasia “The Anastasia Imperial Frame” fabricado en 1912 por Fabergé y creado en oro esmaltado y rubíes que perteneciera a la hija menor de Nicolás II.